Cómo atender un parto en casa.

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Según el INE, existen alrededor de 423.000 partos en toda España, de los cuales 1.400 se producen en el domicilio, resultando una tasa del 0,3%. Por tanto, podemos afirmar que este proceso tiene una ocurrencia muy baja lo que dificultará el entrenamiento en su manejo si alguna vez nos vemos obligados a actuar. Siempre me ha hecho mucha gracia como el cine ha tratado este momento tan maravilloso de la vida: “Traed toallas y agua caliente”. Ahora entenderéis el porqué.

Ante un parto inminente nuestro principal objetivo será intentar que la madre llegue a un área obstétrica, donde se pueda seguir la parto por los ginecólogos / matronas, en caso de que el parto este en curso y no se pueda demorar.

 CUANDO SOLICITAR AYUDA

Solicite ayuda médica tras al identificar que la situación es una urgencia tras comprobar que el vértice (coronilla) de la cabeza fetal comienza a aflorar a través de la vagina de la gestante o el feto ya ha nacido.

 ACCIONES

Recuerde que los principales peligros ante un parto fuera de un área obstetricia son la perdida de calor del niño, la asfixia del recién nacido y la hemorragia postparto de la madre.

La actuación que debemos tener será la siguiente:

  1. Tranquilizar  a la parturienta y al entorno.
  2. Instalarla lo más cómodamente posible en un local aislado y limpio.
  3. Colocación de la madre
    1. Si esta en expulsivo(empujando):
    •    Acostada de espaldas de forma que quede semincorporada.
    •   Utilizar un plano duro y algo elevado (tipo cuña) bajo la pelvis de la madre
    •   Rodillas flexionadas y muslos separados.
    •   Colocar debajo de las nalgas una sábana o toalla limpias
    1. Si no esta en expulsivo
    •  Colocar a la madre del lado izquierdo
    • Indicarle que no empuje y que respire tranquilamente con la boca abierta (así ganaremos tiempo para trasladarla al hospital).

Cuando observemos que la cabeza del feto está saliendo:

    • Limpie las secreciones nasales y bucales con una gasa o toalla limpia.
    • Si el cordón esta enrollado alrededor del cuello del niño, deslizar por encima de la cabeza para no interrumpir la circulación materno-fetal, ya que hay peligro de estrangulación.
    • Si no pudiéramos liberarlo tras pinzar el cordón con 2 pinzas, lo cortaríamos. Siempre con tijeras limpias. Se podrían poner a hervir 10 minutos, si pudiera ser.
    • Para ayudar a que la madre expulse al niño, colocaremos ambas manos en los lados de a cabeza del niño, haciendo ligera flexión hacia abajo y pediremos a la madre que empuje.
    • Realizaremos flexión hacia arriba  liberamos el hombro inferior. El niño sale sin dificultad al liberar ambos hombros.

Cuando observemos que el niño ya ha nacido:

    • Poner al recién nacido sobre los pechos desnudos de la madre para evitar la pérdida de calor. Tape con una manta por encima del bebé.
    • Elimine el resto de secreciones nasales y bucales.
    • Tardará entre 30 y 60 segundos en arrancar a llorar.

QUE NO DEBE HACER

Se debe dejar actuar a la naturaleza:

  1. No trasladar a la madre si se observa que el parto es inminente.
  2. No tirar del niño.
  3. No apretar el abdomen de la madre.
  4. No tirar del cordón umbilical, ni cortarlo a no ser que sea necesario seccionarlo para permitir el nacimiento(circular apretada). Si no disponemos de tijeras estériles, mejor no cortarlo, éste se coagulará en pocos minutos.
  5. No esperar a que salga la placenta para trasladar a la madre.

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Ardor de estómago en el embarazo

En el embarazo es bastante frecuente que las pacientes se quejen de ardor (pirosis), sobre todo a medida que avanza el embarazo. Esta sensación de ardor a nivel retroesternal (en el centro del pecho) está producida por el reflujo gastroesofágico, consecuencia de la relajación del esfínter esofágico inferior (el que se encuentra en el límite con el estómago). En el embarazo es frecuente que se produzca una relajación del esfínter esofágico inferior que facilita el reflujo del contenido del estómago hacia el esófago. El reflujo gastroesofágico repetido puede producir esofagitis por reflujo. Suele aparecer a partir del 2º trimestre, aunque algunas embarazadas en el primero ya lo tienen. De ningún modo está relacionado con el crecimiento del pelo del bebé, es otro mito más que afecta al mundo de la maternidad.

El tratamiento más habitual consiste en elevar la cabecera de la cama (por ejemplo: doble almohada) y administración de medicamentos. Primero se administran antiácidos como el sucralfato/almagato (Almax/Gaviscon®), pero si la sensación de ardor se hace persistente se pautan fármacos que inhiben la secreción de ácido por el estómago. La ranitidina es el inhibidor de la secreción de ácido clorhídrico de primera línea en la embarazada. El omeprazol se reserva para casos resistentes a la ranitidina. El omeprazol se debe plantear  en el primer trimestre de embarazo ante el no efecto de los anteriores. A diferencia de la Ranitidina, éste es un inhibidor de la bomba de protones y no un antiácido, por tanto, reducirá el pH ácido del estómago y los síntomas desaparecerán. 

Muchas embarazadas requieren tratamiento mantenido con ranitidina durante gran parte del embarazo.

Anemia durante el embarazo.

Es frecuente que a las embarazadas les digan que tienen anemia aun cuando no la tienen. Esto se debe a la enorme confusión existente sobre el concepto de anemia en el embarazo. Conviene, por tanto, tener una serie de conceptos muy claros para no asustar innecesariamente a las pacientes.

Concepto de Hemodilución:

Lo primero que hay que tener claro es el concepto de hemodilución durante el embarazo. De manera fisiológica, en el embarazo normal, aumenta el volumen de sangre, pero sobre todo, a expensas del volumen plasmático. Esto quiere decir que la sangre se diluye con todos sus componentes. Disminuye la concentración de glóbulos rojos y, por tanto, las cifras de hemoglobina. La hemodilución fisiológica del embarazo es máxima en la parte central del embarazo (2o trimestre). Esto hace que la cifra de hemoglobina disminuya de manera fisiológica.

Concepto de Anemia:

La anemia en una persona adulta se define como la presencia de unos niveles de hemoglobina inferiores a 12 g/dl. Sin embargo, durante el embarazo, el punto de corte se reduce a 11 g/dl. El problema es que los informes vienen con los valores de referencia de los adultos en general, sin tener en cuenta a las embarazadas. Esto es muy importante conocerlo ya que, normalmente, en los informes analíticos de las embarazadas aparecen “estrellitas” al lado de la cifra de hemoglobina cuando tiene niveles entre 11-11,9, aunque realmente no tengan anemia. Incluso en el 2o trimestre (entre las 12 y 24 semanas de embarazo), la hemodilución es aún mayor, bajando el punto de corte a 10,5 g/dl de hemoglobina.

La causa más frecuente de anemia es la deficiencia de hierro, tanto en el embarazo como en no embarazadas. Por lo tanto, el tipo de anemia más frecuente es la anemia ferropénica. Las mujeres con mayor riesgo de presentar anemia ferropénica durante el embarazo son las que tienen una historia de reglas abundantes (hipermenorrea), ya que, generalmente, tienen disminuidos los depósitos de hierro antes de empezar el embarazo.

Es bastante frecuente que las embarazadas sean tratadas con aportes de hierro. Sin embargo, no está demostrada su utilidad cuando no tienen anemia. Con demasiada frecuencia se confunde la hemodilución fisiológica del embarazo con la anemia ferropénica. De hecho, las gestantes son informadas de que tienen anemia o que están bajas de hierro, cuando realmente lo que tienen es simplemente hemodilución fisiológica del embarazo.

Conclusiones: 

El concepto de anemia durante el embarazo es distinto al resto de situaciones debido alfenómeno de hemodilución.

 Durante el segundo trimestre del embarazo la hemodilución es mayor, por lo que el punto de corte baja a 10,5 g/dl de Hb.

 El tratamiento con hierro en la mujer embarazada sin anemia no ha demostrado su utilidad.

DIU y embarazo

En el 2-3% de usuarias de DIU se produce un embarazo. En el 90% de los casos el embarazo es intrauterino.

¿Qué se debe hacer ante una embarazada que es portadora de un DIU?

o El DIU se asocia a aborto (la mitad en el 2o trimestre), a infecciones y a parto prematuro.

• El riesgo de aborto con el DIU es del 50%, mientras que si se extrae, el riesgo se reduce a un 25%.

• El riesgo de infección (aborto séptico) también está aumentado con el DIU.

• El riesgo de parto prematuro con el DIU es del 20%, mientras que se reduce al 5% en el caso de extraerlo.

o Por lo tanto, si los hilos del DIU son visualizados a través del canal cervical, debe ser retirado lo antes posible. Si la extracción no es fácil porque no se visualizan los hilos, es mejor no intentarlo a ciegas porque aumentaría el riesgo de aborto. Es mejor esperar a confirmar la situación del DIU respecto del saco gestacional. Si están alejados ambos, se puede intentar la extracción, preferentemente ayudados de una histeroscopia.

o No se ha demostrado ninguna relación entre embarazo con DIU y malformaciones fetales.

Fibroadenoma en las mamas.

Es el tumor benigno más frecuente de la mama. Se trata de una proliferación de elementos de  carácter fibroso. Son estrógeno-dependientes (dependen de los estrógenos) y pueden crecer con la toma de tratamientos anticonceptivos hormonales, el embarazo o la lactancia. Su frecuencia es mayor entre los 20-30 años, y durante la menopausia suelen involucionar (más pequeños).

Son tumores pseudo-encapsulados, en ocasiones bilaterales o múltiples, bien diferenciados, móviles, ovoideos o multilobulados, de un tamaño no superior a los 3 cm. Solo en un 1% de las mujeres pueden seguir su crecimiento y entonces requieren estudio  para descartar una lesión neoplásica maligna (cáncer de mama).

Se diagnostican por ecografía y/o mamografía. Para las mujeres jóvenes, es mejor la ecografía debido a la densidad de la mama.

Pueden presentar algunas variantes como:

– el fibroadenoma gigante que alcanza más de 5 cm de tamaño, difícil de distinguir del tumor Filodes.

– el fibroadenoma juvenil o virginal, de rápido crecimiento caracterizado por una hiperplasia (células más grandes) glandular más que por un componente fibroso.

– y por último se pueden presentar como fibroadenomas complejos, en los que pueden aparecer quistes de más de 3 mm en su interior, adenosis esclerosante, calcificaciones o cambios papilares apocrinos. Estos fibroadenomas tienen un mayor riesgo de cáncer de mama.

El tratamiento es observación, pero se deben extirpar si son mayores de 2 cm, tienen un crecimiento rápido, duelen a la palpación, aparecen después de los 35 años, hay una historia familiar de cáncer mamario o por ansiedad de la mujer.

Cuando son múltiples se debe extirpar-biopsiar uno y realizar seguimiento de los demás.

La lactancia materna no está contraindicada si existen.

Como siempre, es aconsejable que conozcáis vuestro pecho practicando la autoexploración mamaria de forma regular.