Contagio de #citomegalovirus durante el embarazo

Photo Credit: NIAID via Compfight cc
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El embarazo es un estado fisiológico que predispone a que ocurran infecciones, principalmente por microorganismos capsulados como bacterias y parásitos debido a la alteración producida a nivel de la respuesta celular. En este período también son de gran importancia los daños causados por agentes virales ya que potencialmente pueden causar teratogénesis (malformaciones) y/o efectos secuelares invalidantes en el feto.La gran mayoría de las infecciones producidas durante el embarazo son enfermedades que afectan a la madre y como consecuencia de ello, al feto. Sin embargo, hay ocasiones en que se produce una infección que clínicamente puede pasar inadvertida en la madre, pero puede causar manifestaciones en el feto que serán conocidas en momento del parto, desde infecciones mínimas a muerte fetal.

El citomegalovirus (CNV) es como su propio nombre indica un virus que se transmite por vía respiratoria, orina, contacto sexual, por la lactancia materna y de madre a hijo (vertical).

El peor pronóstico, al igual que otros virus, se produce si la infección se da durante el primer trimestre de embarazo y antes de la semana 24 de gestación. El riesgo de trasnmisión al feto es del 40%. Si la infección se produce 4 meses antes del embarazo tiene un 8% de posibilidades de transmisión, en el 1 Trimestre un 30%, en el 2ºT un 45% y en el 3erT entre el 65 y 70%.

¿Afecta al feto si se transmite?

La infección fetal se produciría en cualquier trimestre del embarazo (50%), al parecer debido a su reactivación del virus endógeno materno durante el embarazo y al aumento de su secreción del cérvix durante el tercer trimestre con lo que facilitaría el contagio del producto durante el parto, en relación con lo anterior se debe tener presente que:

–  El 1-2% de los recién nacidos son infectados intraútero.

–  Entre el 80-90% de los fetos infectados son asintomáticos al nacer, de los cuales un 10-20% presentan secuelas tardías (neurológicas: retraso mental, ceguera y sordera).

–  Entre un 6-19% de los fetos con infección congénita desarrollan: (hepato-esplenomegalia, púrpura, ictericia, petequias, microcefalia, calcificaciones periventriculares y hernia inguinal), la mayoría a partir de una primoinfección (presentación sintomática y severa de la enfermedad).

–  En el caso congénito lo más frecuente e importante es un cuadro de neumonitis (inflamación del pulmón).

–  El retraso del crecimiento, microcefalia, hidrocefalia, calcificaciones cerebrales e hidrops fetal (edema generalizado del feto) son las repercusiones fetales más comúnmente encontradas.

¿Está indicado el cribado de esta enfermedad durante el embarazo?

No. Solo se solicitará una analítica para determinar el CNV si existe una clínica materna compatible con la infección, alteraciones ecográficas compatibles (retraso del crecimiento) o un pliegue nucal aumentado a pesar de un cariotipo normal.

¿Se puede prevenir?

La prevención primaria serían normas higiénico-dietéticas (lavado de manos y evitar contacto con niños menores de 3 años). Cuidado las que trabajáis en guarderías o jardines de infancia.

Se debería realizar a todas las mujeres que deseen quedarse embarazadas una analítica previa de infección de CMV y esperar 6 meses o 3 determinaciones de ADN en sangre materna negativas.

Existe tratamiento con antivíricos que se pueden utilizar durante el embarazo si se detectara la infección que podrían ayudar a minimizar las secuelas que dependen del trimestre en que se detecte durante el embarazo.

La malo de estas infecciones es que muchas veces pasan asintomáticas o como simples síntomas gripales y no se objetivan hasta que se detecta el retraso del crecimiento fetal. Estas infecciones tienen periodos ventana, los cuales pueden mostrar un resultado negativo hoy, y en 6 meses ser positivo.

Así que volvemos a la prevención primaria de la enfermedad y a lo que nos indiquen las ecografías.

 

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