¿Porqué no es necesario el enema previo al parto?

 

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Tal y como comentaba en la entrada anterior sobre el Plan de Parto, vamos a ir hablando de diferentes elementos que por rutina han estado en el manejo del parto, y que podrían ser obviados, si la mujer lo desea.

Empezaremos definiendo que es un enema. Es un líquido que se inyecta en el intestino por el ano con fines laxantes, terapéuticos o analíticos, en la primera fase del parto (cuando la mujer está con 2-3 centímetros de dilatación y las contracciones son regulares). Su objetivo es hacer que la parte final del intestino grueso se vacíe de todo contenido fecal.

¿Y esto porqué se recomendaba?

Tradicionalmente, en la atención al parto se utilizaba de forma rutinaria con la hipótesis de que si existiera un desgarro, el contenido fecal podría contaminar la herida producida. Por ello, con la eliminación de este contenido, se evitaría la posible infección.

¿Qué dice la evidencia científica?

El concepto de Medicina Basada en la Evidencia (MBE) fue desarrollado por un grupo de internistas y epidemiólogos clínicos liderados por Gordon Guyatt, de la Escuela de Medicina de la Universidad McMaster de Canadá. En esencia, la MBE pretende aportar más ciencia al arte de la medicina, siendo su objetivo disponer de la mejor información científica disponible –la evidencia– para aplicarla a la práctica clínica. En función del rigor científico del diseño de los estudios, pueden construirse escalas de clasificación jerárquica de la evidencia, a partir de las cuales se establecen recomendaciones respecto a la adopción de un determinado procedimiento médico o intervención sanitaria.

Pues una vez entendido esto, pasemos a explicar lo que nos interesa. El objetivo parece quedar claro, no hagamos procedimientos por rutina sino que hagamos caso de las recomendaciones que nos ofrecen los estudios científicos de calidad, ya que demuestran si es mejor o peor seguir realizando ese procedimiento de rutina o no. Todos los estudios, se recogen en una base de datos médica llamada Cochrane Library.

Bien, pues como he mencionado anteriormente, la aplicación del ENEMA a una mujer en la fase inicial del parto era o es (todavía en algunos centros sanitarios), una práctica rutinaria.

La evidencia nos indica que de todos los estudios analizados, no se ha demostrado que el enema no tiene un efecto beneficioso significativo sobre las tasas de infección (infección de la herida perineal u otras infecciones neonatales). Revisión Cochrane

¿Qué debería hacerse sabiendo esto?

Según las conclusiones, los resultados hablan contra el uso rutinario de enemas durante el trabajo de parto, por lo tanto, tal práctica debe ser desaconsejada, pues no empeora el número de infecciones como se pensaba.

Así pues, el enema no es un elemento necesario en el parto. Lo frecuente se ha convertido en lo normal, como veremos cuando hablemos de la episitomía, pero es una práctica clínica que debe desaparecer porque no aporta ningún beneficio y además es molesta.

Saludos.

 

 

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Plan de parto y nacimiento

El Plan de Parto, es un documento escrito, que figura en la cartilla del embarazo  donde la gestante manifiesta y deja constancia de sus deseos y expectativas para el momento del parto y el nacimiento del recién nacido. Deja constancia de que se pueden producir cambios en el mismo, si la evolución lo requiere. Previamente a su elaboración, la gestante debe haber sido informada por la matrona que ha proporcionado la información y asesoramiento necesario. También se especifica que dicho Plan puede ser revocado en parte o en su totalidad durante el transcurso del parto.

En las últimas décadas se ha vivido una evolución favorable en la asistencia parto. Los indicadores de morbi-mortalidad materna y fetal han mejorado sustancialmente. Por este motivo, nos encontramos en un momento propicio para revisar y reorientar la atención al parto, mejorando otros aspectos como la autonomía de la paciente y la aplicación de la medicina basada en la evidencia. Se trata de ofrecer a la mujer las máximas condiciones de seguridad a la vez que se reconoce el derecho a parir con respeto e intimidad, a participar en la toma de decisiones y en las mejores condiciones tanto para ellas como para sus recién nacidos.

Existen múltiples planes de parto, desde un texto libre a modo de carta dónde la mujer expresa las preferencias de cara al parto, hasta los que vienen conformados en las cartillas maternales del control del embarazo (ej. Comunidad Valenciana-España). Básicamente las preferencias incluidas se pueden dividir en cuatro grupos, las relativas al período de la  dilatación, al período del expulsivo, a la atención al recién nacido y en todo el proceso del parto y nacimiento.

En las próximas entradas iremos desgranando una a una la evidencia científica de cada preferencia, en que se apoya y porqué debería elegirse o evitarse.

En el periodo de dilatación:

No administración de enema, poder ir al baño siempre que quiera, no rasurado del vello del pubis, no canalización de vía venosa, poder utilizar objetos personales, poder ingerir líquidos, tener libertad de movimientos, monitorización intermitente, no rotura de la bolsa amniótica, no estimulación del parto con oxitocina, poder emplear métodos alternativos de alivio del dolor, administración analgesia epidural, administración de sedación farmacológica, realización de tactos vaginales estrictamente necesarios.

En el periodo de expulsivo:

Poder adoptar la posición que me resulte más cómoda, iniciar los pujos de forma espontánea, evitar la episiotomía, pinzamiento tardío del cordón umbilical, corte del cordón umbilical el acompañante o ella misma, donar la sangre de cordón umbilical.

En la atención al recién nacido:

Contacto precoz piel con piel, primeros contactos sin separar al recién nacido de la madre, deseo amamantar al recién nacido, inicio de la lactancia precoz, no administración de biberones al recién nacido, el recién nacido permanecerá con la madre en todo momento.

Aquelarres de doulas y pseudociencia para embarazadas

No tiene desperdicio. Leed hasta el final

Cuando una amiga a la que aprecio mucho nos dijo que estaba embarazada todos nos pusimos un poco nerviosos. Es un grupo en el que la única mujer es ella y, seamos sinceros, la gente joven de este p…

Origen: Aquelarres de doulas y pseudociencia para embarazadas

Epidural o Walking epidural

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¿Qué es la analgesia epidural?

En primer lugar debemos diferenciar entre los términos analgesia y anestesia, pues a la epidural convencional se le suelen atribuir propiedades anestésicas, cuando en realidad no lo es (a no ser que se quiera utilizando una medicación específica).

Algesia, es lo relativo al dolor , por ello An-algesia, es la capacidad para reducir o eliminar el dolor.
Estesia, es lo relativo a la sensación, por ello An-estesia, es la capacidad para reducir la sensibilidad.

En el caso que nos ocupa, la epidural es una analgesia porque elimina el dolor pero no debería afectar a la sensibilidad. Digo que no debería, porque a baja dosis de fármaco puede ser así, en cambio, con una mayor dosis sí que efectivamente bloqueará a los nervios y conseguirá una anestesia.

Así pues, y teniendo en cuenta estos conceptos, la analgesia epidural tiene la capacidad de aliviar el dolor de parto sin producir bloqueo motor, es decir, no impedirá mover los miembros inferiores. Con pocas horas de trabajo de parto, y teniendo en cuenta de la dosis farmacológica utilizada debería ser así. Lamentablemente cuando el parto se alarga muchas horas, la dosis de fármaco no es capaz de salir de la célula nerviosa y la satura, produciendo un bloqueo motor de las piernas de la mujer. Este efecto no es nada recomendable para el parto, debido a que necesitamos que la pelvis y miembros inferiores estén libres para que la cabeza del feto se adapte a los diámetros de la pelvis ósea materna.

¿Qué es la walking epidural (WE)?

Es una técnica analgésica que permite a la mujer aliviar el dolor de parto sin llegar a tener un bloqueo motor, independientemente del número de horas que lleve de parto. La técnica es idéntica al de la epidural convencional, pero la dosis farmacológica y el sistema de perfusión es distinto. La bomba infusora, realiza bolos intermitentes para permitir que el fármaco entre en la célula sensitiva y pueda salir transcurrido un tiempo. Para que lo entendáis, es como un semáforo de tráfico. Se pone en rojo y los coches se paran en el semáforo(se llena la célula de fármaco y por tanto, se consigue el efecto analgésico), se pone en verde y los coches salen (el fármaco sale de la célula).

El anglicismo “walking” significa literalmente andar, aunque no sea lo que pretendemos, sí es lo que buscamos. Permite que la mujer pueda moverse, que sería la traducción correcta, para no bloquear la pelvis e impedir el parto vaginal.

¿Cuáles son las diferencias?

1) La analgesia epidural produce un enlentecimiento de la segunda fase del parto, aumentando la tasa de partos instrumentados y el número de cesáreas. Esos resultados adversos no los tendremos si dejamos que la mujer que está de parto pueda moverse. Así pues, es una gran ventaja sobre la epidural convencional.

2) Utiliza una cuarta parte de potencia analgésica que la epidural convencional, por lo que, a veces, no conseguiremos el alivio del dolor totalmente. De hecho, en una dilatación avanzada, no sería recomendable utilizar la WE porque no conseguiremos el efecto deseado.

3) La bomba de infusión es la clave. Con el mismo ejemplo anterior, en la epidural convencional el semáforo siempre está en rojo, y el fármaco inunda la célula todo el tiempo, no es capaz de salir. Así pues con las horas, se produce el bloqueo motor. En la WE, el semáforo cambia de rojo a verde, y por ello, no hay bloqueo motor.

4) No sería recomendable utilizar la WE en dilataciones avanzadas por el riesgo de falta de alivio del dolor. En cambio, para evitar el bloqueo motor, sería la primera opción si el trabajo de parto acaba de iniciarse.

Espero haber sido de ayuda, también existen otras alternativas.
Saludos.

El ciclo lunar y el parto

Realizamos un estudio para observar la relación entre el ciclo lunar y el parto espontáneo. 

RESUMEN Objetivo: Evaluar la relación entre el número de partos y el ciclo lunar. 

Metodología: Estudio observacional, descriptivo y retrospectivo de las gestaciones y partos registrados en el Hospital Universitario de La Ribera durante el período comprendido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre del año 2012. 

Resultados: De una población de 1.983 partos se estudió una muestra de 1.027 gestaciones de los cuales cumplieron con los criterios de inclusión. Se analizó la edad materna, fases del ciclo lunar, tipo de parto, edad gestacional, entre otras variables. Entre los resultados obtenidos no se encontró significación estadística, siendo la p>0,05 en ambas categorías. 

Conclusiones: No podemos hablar de diferencias estadísticamente significativas entre el número de partos en las distintas fases lunares, ya que los porcentajes son similares en las cuatro fases.
Os dejo el enlace del texto completo. 

https://www.researchgate.net/publication/307938118_Lunar_cycle_and_the_influence_in_spontaneous_birth